Es
un cristal doble con un tratamiento en la cara interna de uno de ellos,
que proporciona gran capacidad de aislamiento térmico. Este innovador
recubrimiento se denomina baja emisividad.
Entre
los dos cristales, hay una cámara cerrada de aire seco. Cuanto mayor es
el espesor de esta cámara (entre 6 y 16 mm), mayor es la capacidad
aislante del acristalamiento y, por tanto, menor pérdida de energía.
Con
el aislamiento térmico reforzado se alcanzan niveles de aislamiento
imposibles de conseguir con un doble acristalamiento normal.

Porque un
ahorro de energía tan elevado permite compensar en pocos años el
desembolso realizado.
Porque las mayores pérdidas de calefacción y aire acondicionado se
producen a través de las ventanas y con cristales de Aislamiento
Térmiso Reforzado (ATR) se pueden reducir entre un 20% y un 70%.
Porque, a igualdad de consumo, los dobles acristalamientos
con
Aislamiento Térmico Reforzado (ATR) mejoran el confort térmico sin
necesidad de renunciar a la luz natural.
Porque con cristales de Aislamiento Térmico Reforzado (ATR)
se alcanzan
niveles de aislamiento térmico imposibles de conseguir con un doble
acristalamiento normal.
Porque el ahorro energético conseguido permite disminuir las emisiones
contaminantes.