- Ahorro
de energía, tanto de calefacción como de refrigeración. A igualdad de
tipo de vidrio en una ventana, entre una ventana fabricada con perfil
de aluminio sin rotura de puente térmico y una ventana fabricada con
perfiles de PVC se pueden obtener diferencias de hasta un 40% en ahorro
energético. Esto es debido a que el aluminio es un material con unas
propiedades aislantes unas 1.235 veces inferiores al PVC.
- En las ventanas de PVC no existe la sensación de pared fría con lo
cual es más difícil que aparezca la condensación. En caso de que
aparezca, aparecerá primero en el vidrio y no en el perfil.
- Las ventanas de PVC van reforzadas en su interior con refuerzos de
acero con lo que se consigue una mayor rigidez de la carpintería y una
menor deformación del perfil.
- Las ventanas de
PVC no necesita ningún tratamiento superficial de protección como
ocurre con las ventanas de madera que tienen que ser barnizadas o con
las de aluminio que tienen que ser lacadas o anodinadas. En el caso de
que las ventanas de PVC sufran algún arañazo, no se va a producir la
oxidación o putrefacción como sucede con las ventanas fabricadas de
otros materiales a los cuales les atacan los agentes atmosféricos.
- Larga vida. Se estima la vida de una ventana de PVC
entorno a los 30-40 años. En la mayoría de los casos la renovación de
una ventana de PVC viene dada por un cambio estético de la ventana,
nuevos colores, etc., pero en muy pocos casos porque el producto
necesite ser renovado.
- Las ventanas de PVC
necesitan un escaso mantenimiento. Únicamente la limpieza con agua
jabonosa es suficiente.
- Las ventanas de PVC
llevan los ingletes soldados. Esto permite la mejora de la estanquidad
de la misma, mejora del aislamiento térmico y acústico.